En 2025, la industria de recubrimientos está acelerando su camino hacia los objetivos duales de “transformación ecológica” y “mejora del rendimiento”. En campos de recubrimientos de alta gama, como el automotriz y el del transporte ferroviario, los recubrimientos a base de agua han evolucionado de “opciones alternativas” a “opciones convencionales” gracias a sus bajas emisiones de COV, seguridad y no toxicidad. Sin embargo, para satisfacer las exigencias de escenarios de aplicación adversos (por ejemplo, alta humedad y fuerte corrosión) y los mayores requisitos de los usuarios en cuanto a durabilidad y funcionalidad de los recubrimientos, los avances tecnológicos en recubrimientos de poliuretano a base de agua (WPU) continúan a buen ritmo. En 2025, las innovaciones de la industria en optimización de fórmulas, modificación química y diseño funcional han inyectado nueva vitalidad a este sector.
Profundizando en el sistema básico: De la "ajuste de la relación" al "equilibrio del rendimiento"
Como líder en rendimiento entre los recubrimientos acuosos actuales, el poliuretano acuoso de dos componentes (WB 2K-PUR) se enfrenta a un desafío fundamental: equilibrar la proporción y el rendimiento de los sistemas de polioles. Este año, equipos de investigación llevaron a cabo un estudio exhaustivo de los efectos sinérgicos del poliol de poliéter (PTMEG) y el poliol de poliéster (P1012).
Tradicionalmente, el poliol de poliéster mejora la resistencia mecánica y la densidad del recubrimiento gracias a sus densos enlaces de hidrógeno intermoleculares, pero su adición excesiva reduce la resistencia al agua debido a la fuerte hidrofilicidad de los grupos éster. Los experimentos verificaron que cuando el P1012 representa el 40 % (g/g) del sistema de poliol, se alcanza un equilibrio óptimo: los enlaces de hidrógeno aumentan la densidad de entrecruzamiento físico sin una hidrofilicidad excesiva, optimizando así el rendimiento integral del recubrimiento, incluyendo la resistencia a la niebla salina, la resistencia al agua y la resistencia a la tracción. Esta conclusión proporciona una guía clara para el diseño de la fórmula básica de WB 2K-PUR, especialmente para aplicaciones como chasis de automóviles y piezas metálicas de vehículos ferroviarios que requieren tanto rendimiento mecánico como resistencia a la corrosión.
“Combinando rigidez y flexibilidad”: la modificación química abre nuevas fronteras funcionales.
Si bien la optimización de la proporción básica es un “ajuste fino”, la modificación química representa un “salto cualitativo” para el poliuretano de base acuosa. Dos vías de modificación destacaron este año:
Ruta 1: Mejora sinérgica con derivados de polisiloxano y terpenos
La combinación de polisiloxano de baja energía superficial (PMMS) y derivados de terpenos hidrofóbicos confiere al WPU propiedades duales de "superhidrofobicidad + alta rigidez". Los investigadores prepararon polisiloxano con terminación hidroxilo (PMMS) utilizando 3-mercaptopropilmetildimetoxisilano y octametilciclotetrasiloxano, y luego injertaron acrilato de isobornilo (un derivado del canfeno derivado de la biomasa) en las cadenas laterales de PMMS mediante una reacción de clic tiol-eno iniciada por UV para formar polisiloxano a base de terpenos (PMMS-I).
El WPU modificado mostró mejoras notables: el ángulo de contacto estático con el agua aumentó de 70,7° a 101,2° (aproximadamente a la superhidrofobicidad de la hoja de loto), la absorción de agua disminuyó del 16,0% al 6,9%, y la resistencia a la tracción aumentó de 4,70 MPa a 8,82 MPa gracias a la estructura rígida del anillo de terpeno. El análisis termogravimétrico también reveló una mayor estabilidad térmica. Esta tecnología ofrece una solución integrada de “antiincrustación + resistencia a la intemperie” para componentes exteriores de sistemas de transporte ferroviario, como paneles de techo y faldones laterales.
Ruta 2: La reticulación de poliimina permite la tecnología de “autorreparación”.
La autorreparación se ha convertido en una tecnología popular en recubrimientos, y la investigación de este año la combinó con el rendimiento mecánico del WPU para lograr avances dobles en "alto rendimiento + capacidad de autorreparación". El WPU reticulado, preparado con polibutilenglicol (PTMG), diisocianato de isoforona (IPDI) y poliimina (PEI) como agente reticulante, exhibió impresionantes propiedades mecánicas: resistencia a la tracción de 17,12 MPa y elongación a la rotura del 512,25 % (cercana a la flexibilidad del caucho).
Fundamentalmente, logra una autorreparación completa en 24 horas a 30 °C, recuperando una resistencia a la tracción de 3,26 MPa y una elongación del 450,94 % tras la reparación. Esto lo hace ideal para piezas propensas a rayarse, como parachoques de automóviles e interiores de trenes, reduciendo significativamente los costes de mantenimiento.
“Control inteligente a nanoescala”: una “revolución de superficies” para recubrimientos antiincrustantes.
La resistencia al grafiti y la facilidad de limpieza son requisitos clave para los recubrimientos de alta gama. Este año, un recubrimiento resistente a la incrustación (NP-GLIDE) basado en nanoestructuras de PDMS con comportamiento similar al de un líquido ha captado la atención. Su principio fundamental consiste en injertar cadenas laterales de polidimetilsiloxano (PDMS) sobre una estructura de poliol dispersable en agua mediante el copolímero de injerto poliol-g-PDMS, formando nanoestructuras con un diámetro inferior a 30 nm.
El enriquecimiento con PDMS en estas nanoestructuras confiere al recubrimiento una superficie similar a la de un líquido: todos los líquidos de prueba con una tensión superficial superior a 23 mN/m (por ejemplo, café, manchas de aceite) se deslizan sin dejar marcas. A pesar de tener una dureza de 3H (similar a la del vidrio común), el recubrimiento mantiene un excelente rendimiento antiincrustante.
Además, se propuso una estrategia antigrafitis de “barrera física + limpieza suave”: la introducción de un trímero de IPDI en un poliisocianato a base de HDT para mejorar la densidad de la película y prevenir la penetración del grafiti, controlando al mismo tiempo la migración de los segmentos de silicona/flúor para garantizar una baja energía superficial de larga duración. Combinada con el análisis mecánico dinámico (DMA) para un control preciso de la densidad de reticulación y la espectroscopia de fotoelectrones de rayos X (XPS) para la caracterización de la migración de la interfaz, esta tecnología está lista para su industrialización y se espera que se convierta en un nuevo referente para la protección antiincrustante en pinturas para automóviles y carcasas de productos 3C.
Conclusión
En 2025, la tecnología de recubrimientos de poliuretano líquido (WPU) está evolucionando desde la mejora de un único aspecto del rendimiento hacia la integración multifuncional. Ya sea mediante la optimización de fórmulas básicas, avances en la modificación química o innovaciones en el diseño funcional, la lógica central gira en torno a la sinergia entre el respeto al medio ambiente y el alto rendimiento. Para industrias como la automotriz y el transporte ferroviario, estos avances tecnológicos no solo prolongan la vida útil de los recubrimientos y reducen los costos de mantenimiento, sino que también impulsan mejoras duales en la fabricación sostenible y una experiencia de usuario superior.
Fecha de publicación: 14 de noviembre de 2025





